Obra de Teatro

MAITREYA
De Fernando Estévez Griego

ACTO 8

Sukavasthi

El espacio de los zenios dejaba ver las nubes, el cielo era la imagen del infinito. Trippdón era un poema vestido de turquesa. Sus tres lunas una danza de astros en la noche, y los delfines del Gran Lago eran simplemente ellos, mis amigos de la Verdad Interior, que jugaban las olas. Las Grutas de Imanö albergaban a los Dharmis del tiempo, binjes guerreros de la libertad. El sueño de los poetas, la magia de los pintores y el encanto de la música flotaban en mis espaldas y la llevé conmigo. Podía y yo lo sé, el espíritu escaparse para siempre, pero él jamás lo impedía. Los Dharmis en reunión visualizaron a Maitreya en la Tierra aquel planeta de una luna (Ekdón), y este caminaba por las tierras de Wiracocha.
 
Los jueces y magistrados, los sacerdotes y el pueblo discutían y le preguntaron por las sectas y las religiones, la libertad y las persecuciones. Un indio lo vio de frente y este le dijo:
 
Maitreya: El hombre ha intentado someter al ser humano por el hombre mismo. Y cuando digo hombre recordad todos que vuestra especie es la de ser humano, a la cual el hombre llama hombre en desmérito de la mujer. Más de la mujer todos vienen y a ella todos acudimos alguna vez. Porque cierto es que ha sido el hombre quien se impuso por la fuerza y la espada ante todos sus semejantes. Hoy en nombre de los seres humanos mueren los seres vivos, y aquel delfín que salvó a vuestros ancestros en las playas de la muerte segura es hoy vuestra víctima de turno. Llegará, sin embargo, el día que reconocereis en él al más elevado de los seres de este planeta, porque su sabiduría en verdad que es grande. Mas vosotros pensáis absurdamente que sois la cima de todas las especies, pero cuidado que mañana como vosotros tratais al delfín sereis tal vez tratado por seres superiores a vosotros mismos. Mas de cierto os digo que pedirán clemencia. No existe ninguna especie que no necesite de otra para poder vivir, porque esa es la Ley (Dharma) del universo. Y por esta razón ninguna se supera y, sin embargo, todas se necesitan mutuamente. No hay ninguna raza entre vosotros que sea superior a otra, sólo existe aquella que por medio de la guerra domina alzada en su victoria y las otras que son dominadas por causa de sus derrotas. No hay ninguna religión superior ni más verdadera que otra, sólo existen aquellas que se impusieron por la fuerza y por la fuerza viven, y aquellas que por la fuerza son prohibidas y discriminadas. Y recordad que las sectas son a las grandes religiones como los pequeños países a los grandes imperios. Los vencedores de cada guerra en nombre de Dios, en nombre de la raza, en nombre de nuestra inteligencia de hombres sobre las demás especies. En nombre de nuestra nación sobre nuestras naciones hermanas han escrito la historia y sus leyes para que unos discriminen a otros. Y en nombre
 de Dios, de la raza, de la nación, del hombre, se han justificado cada persecución cobarde, cada holocausto asesino, cada genocidio humillante, cada ecocidio nefasto, cada limpieza étnica y religiosa vil, cada inquisición salvaje, que sólo pretendía no dejar ser y sentir a los demás como ellos sienten. Y en esas horas de tragedia, vuestros dioses, vuestras naciones y razas han llorado por ustedes todos. La libertad fue perseguida y olvidada. El hombre ha sembrado la muerte y la sangre del prójimo fue su riego. Y es hora ya de que la Madre Tierra sea honrada, dejad vuestras religiones, vuestros dioses, vuestros países, vuestras razas de lado para ser seres humanos e integrarse, que el tiempo venido es ya. No hay más lugar que este ni más tiempo que ahora.
 
 
El tiempo desapareció el Buda Sakyamuni y Maitreya se encontraron en Bihar
 
Buda dijo:
 
"...No os guiéis, por lo que oís ni por la
tradición (de vuestro padres o mayores) , ni por lo
que se dice ni por el dominio de los textos (sagrados)
ni por el solo razonamiento, ni por la sola inferencia
ni por la sola reflexión sobre las causas, ni por la
obsecuente aceptación de una teoría ni por su
conveniente apariencia, ni pensando que el sacerdote
que las dice es vuestro maestro.
 
Cuando vosotros, por vosotros mismos
lleguéis al conocimiento de que estas cosas son malas,
estas cosas son criticables, estas cosas son
censuradas por los que saben, y que estas cosas,
realizadas y llevadas a cabo, redundan en mal y en
sufrimiento, entonces vosotros, debéis
rechazarlas."
 
Cuando vosotros, por vosotros mismos
lleguéis al conocimiento de que estas cosas son
buenas, estas cosas son no criticables, estas cosas
son aprobadas por los que saben, y que estas cosas,
realizadas y llevadas a cabo, redundan en bien y en
felicidad, entonces vosotros, debéis vivir
adhiriéndoos a ellas..."
 
Maitreya contesta:
 
Vuestro espíritu es vuestro eterno maestro y vuestros sentimientos su vehículo más noble. Cada uno de vosotros es un Buda, tan dormido como cierto. Que espera a ser despertado por vosotros mismo. Porque lo que buscaís fuera esta desde siempre en vuestro adentro.
 
Maitreya:
 
Dios no es un Misterio
es la Realidad última de todas
las cosas.
 
Dios no es la esencia
y el Universo la Existencia.
 
D ios es la esencia y la existencia
porque El es todo el Universo.
 
El Existir, ese es Dios.
Dios no es el Gran Espíritu,
es también el pequeño espíritu,
pero El es, además, la materia.
 
Dios no ha creado nada
porque el Existir ha existido siempre;
El es el existir mismo
sin principio y sin fin.
Todas las formas y cosas son Dios,
pero aún la no forma y la más sutil
energía
también es Dios.
 
Dios no es Padre, ni Madre,
es ambos a una vez,
así como hijo e hija.
 
Todos ustedes pueden descubrir
a Dios
en las plantas, en los animales
en cada ser humano
porque ustedes son Dios.

ENTREACTO 8 

BUDAM

El Hormigatrón, Oleo 1996
Contrë Miro, Holografia Catalunya, España 1997