Libro LO INCONSCIENTE
de Carl Gustav Jung

Por Fernando Estévez Griego Ph. D.


Jung afirma que la psicología había pasado por una época escolástico-filosófica y que esta psicología filosófica decidía ex cátedra cómo el Alma estaba condicionada y las propiedades de ésta. Por suerte, afirma Jung, la investigación moderna ha tirado abajo estas fantasías desde los aportes de la Psicología experimental o Psicofisiología (psicofísica) de Fechner, el cual fue complementado por Wundt. Así, el primer trabajo serio sobre psicología práctica lo realizaron los psiquiatras de Heidelberg, Kraepelin y Ashcaffengurg. Para Jung, este proceso siguió cuando los médicos neurólogos se dieron cuenta que debían tener conocimientos psicológicos.
La psicología experimental, según Jung, trata de aislar los procesos sencillos y elementales que están en la frontera del fisiólogo. Pero al no acoger la variabilidad de la vida individual espiritual sus conocimientos y datos son detalles que carecen de cohesión armónica. Por esta razón plantea el mismo que quien quiera conocer el alma humana no podrá aprender nada de la psicología experimental. Así existía una división profunda entre lo que vivía la gente y lo que se investigaba, pero la Psicología sufrió una revolución con la Psicología moderna de Sigmund Freud. Breuler propuso el término Psicología profunda. Dice Jung que cuando Freud planteó su interpretación de sueños muchos rieron, pero cuando expuso su teoría sexual, esa risa se trocó en cólera.
Sobre la teoría sexual, el enfoque comienza por un análisis importante de que la civilización con sus obligaciones deja poco espacio para que los seres humanos descarguen sus energías afectivas. Así se establece posteriormente que la neurosis, según Freud, son un conflicto de significación sexual, donde existe un conflicto entre la tendencia consciente y el deseo inconsciente, que es inmoral e incompatible. Esto significa que el enfermo reprime sus deseos sexuales.
Pero como un aporte invalorable Jung agrega a la teoría sexual la voluntad de poderío (deseo de poder-instinto de poderío). Según Jung, y basándose en Nietzsche, es evidente que Freud plantea que existe un instinto de conservación de especie (instinto sexual) y otro de conservación propia (instinto del yo), al cual llama voluntad de poderío. Así se hace evidente que fue un discípulo de Freud, Adler, quien estableció el lazo de la neurosis en la voluntad de poderío. La incompatibilidad de estas teorías freudianas y adlerianas hace que Jung trate de tomar un camino por el cual pueda conformar con estas una unidad.
De esta forma, y tras un análisis pormenorizado, Jung decide afirmar que la neurosis tiene dos posibilidades de foco: Sexual y de Poderío. Analizando a Freud y Adler, Jung dice que los dos han descubierto lo que atañe a unos casos y otros basándose en su propia idiosincrasia. Y en que representan a dos tipos de temperamentos: el introvertido y el extrovertido. Jung descubre no sólo que las dos teorías son verdaderas y aplicables sino que además existen dos tipos psicológicos opuestos de seres humanos, algo que ya ese gran pragmático de William James había denominado como tender minded y tough minded, algo que también analizó Ostwad.
Sin embargo, parece ser que lo que es valioso para un tipo no lo es para otro, pues sus fines parecen diferentes. A este fenómeno Jung lo llama principio de oposición. Pero Jung afirma algo totalmente diferente a Freud, define la libido como la energía psíquica, algo que Freud luego se negará a aceptar.
De todas formas quiero rescatar, sobre el trabajo de Jung, un aporte de real importancia y éste es la ley de enantiodromía o de contracorriente, que Heráclito llamó la ley psicológica de función reguladora de los contrastes.
Un caso frecuente en el hombre de negocios norteamericano que viaja hacia el asolamiento irracional de la propia civilización. El hombre, dice Jung, no es, no será ni puede ser racional y no se debe extirpar lo irracional que hay en él. Dice Jung: Todo lo humano es relativo, porque descansa en oposición interna, puesto que todo es un fenómeno energético. Método sincrético o constructivo, Jung establece que el inconsciente un deslizamiento que se llama técnicamente función trascendente que está basado en datos reales e imaginarios o racionales e irracionales.
El inconsciente colectivo, por ejemplo, puede ser descubierto mediante un tratamiento sintético y no acasual-reductivo. Así Jung eleva al grado subjetivo las relaciones inconscientes que eran concebidas hasta entonces como de grado objetivo. Otro punto que será necesario resaltar es que Jung dice que su investigación lo llevó a establecer que lo irracional es una función psicológica necesaria que está siempre presente. Pero que los contenidos irracionales no se tienen que tomar como realidades concretas sino que son realidades psicológicas, y son realidades porque son activas o, en palabras de Jun, efectividades.
Entonces lo inconsciente colectivo es el sedimento de la experiencia universal de todos los tiempos, que ha generado imágenes inconscientes que determinan ciertas líneas llamadas dominantes. Estos dominantes son potestades, dioses, imágenes, etcétera. Quisiera aquí detenerme en una corrección semántica de vital importancia. La realidad es siempre concreta y física, por lo cual necesariamente al referirse a lo mental Jung debería utilizar el término verdades psicológicas, las cuales por ser activas son mentales pero no reales. Las efectividades jungianas son verdades mentales, desde mi óptica.
Por último, el concepto de lo inconsciente jungiano establece que lo inconsciente no es inofensivo, y que éste no siempre es peligroso en todas las personas. Pero en la neurosis se determina que en lo inconsciente hay algo lleno de energía que está ejerciendo una presión lista para explotar por lo cual hay que andar con cautela. Muchos médicos, psicólogos y educadores tienen una compensación artificial de una psicosis latente. Incluso se interesan en la psicología y psiquiatría como las mariposas por la luz.
Bajo el análisis el inconsciente aflora y esta compensación se destruye apareciendo las fantasías reprimidas. En todo caso Jung plantea que ordinariamente el inconsciente es desfavorable o peligroso porque estamos en desacuerdo con él y por esto en oposición a nuestros instintos. (Los instintos son los arquetipos jungianos). Pero cabe preguntarse si nuestros instintos no son tan sólo la utilización de la voluntad de poderío que reprime los instintos sexuales). Una voluntad que se expresa constantemente en la necesidad no sólo de enriquecerse, sino también en la de escribir o investigar, en la de saber, que es altamente cultivada precisamente por Freud, Adler y también por Jung.
No obstante, Jung plantea que la función trascendente permite el cese de las discordias y así puede gozar de lo inconsciente. Jung no alcanza en todo el libro a explicar porqué lo inconsciente puede ser peligroso desde la óptica mental global o psíquica, sino que toma partido por las otras funciones mentales sin esgrimir con acierto la utilidad práctica. Considero que Freud tiene razón al negarse a aceptar que la libido es la fuerza energética psíquica, lo cual no sólo sería inexacto sino que habría que ponerle otro nombre pues la libido debe ser semánticamente la nominación del instinto sexual.

El Hormigatrón, Oleo 1996
Contrë Miro, Holografia Catalunya, España 1997