Del Libro GRANDEZA Y LIMITACIONES DEL PENSAMIENTO DE FREUD
de Erich Fromm

Por Fernando Estévez Griego Ph. D.

Fromm es sin lugar a dudas un representante de la corriente culturista y su visión se plasma en este libro, en el que hace gala de una búsqueda decidida hacia el humanismo que intentaba transmitir. Comienza el libro diciendo que para comprender la importancia de los descubrimientos psicoanalíticos de Freud se debe empezar por comprender en qué se fundan. Este principio, señala, es igual a lo que dicen los Evangelios cristianos: La Verdad los hará libres. O comprendiendo el pensamiento budista de que la ilusión era una de los peores males que podía tener el ser humano.
En su enfoque sobre las limitaciones del conocimiento científico, Fromm establece que toda teoría nueva tiene necesariamente fallas, y que por lo tanto no pueden tener éxito los intentos de comprender el sistema teórico de Freud, como de cualquier otro pensador sistemático, si no comprendemos que necesariamente es erróneo, pues existe una contradicción fundamental y a su vez inevitable. El autor tiene algo nuevo que decir, empleando el pensamiento crítico, que es a su vez creativo y tiene además una función liberadora porque niega el pensamiento ilusorio. Pero a su vez el pensador tiene que expresar sus ideas en el espíritu de su época.
Esto significa que históricamente las distintas sociedades tienen diversos sentidos comunes, existiendo en cada sociedad un filtro social. Cuando una teoría no pasa por el filtro social suele ser impensable. Y aquello que es impensable es también indecible. Lo indecible no tiene a veces en el idioma o lengua una palabra para ser expresado. Por ejemplo, hay muchos idiomas que no cuentan con el verbo Tener. Teniendo que decir “eso es a mí” en vez de “yo tengo eso”. En la Europa del siglo X o XI el concepto del mundo sin la visión teocéntrica de un dios era impensable, así que la palabra ateísmo no podía existir, por no ser conceptualmente posible.
La sociedad reprime las experiencias y entonces éstas son inexpresables. (La teoría expresada por Fromm no es aplicable totalmente a nuestro tiempo donde la comunicación y la informática transgreden lo cultural entrelazando sociedades dispares pero interdependientes, para transformarse en pluricultural atemporal). No obstante está claro en la visión de Fromm que cuando los cambios sociales son reales son el resultado del proceso histórico, que determina cambios de pensamiento. Así, la revisión del autor es una adaptación al tiempo. Las raíces de los errores de Freud, para Fromm, son sus bloqueos no resueltos que se amparan en el materialismo burgués, que se basaba en personajes como Buchner, que afirmaba que no existía fuerza sin materia ni materia sin fuerza. Un dogma que era aceptado pro Freud y la mayoría de los pensadores alemanes.
Así Fromm expone que Freud, influenciado por Von Brücke y el materialismo burgués, no podía concebir que existieran poderes psíquicos para los cuales no fueran necesarias raíces fisiológicas específicas. (Con el mayor respeto que nos merece Fromm, se percibe que su visión en este punto y en este libro es totalmente errónea. Científicamente todo apunta a confirmar la teoría freudiana psicosomática, y semánticamente decir como dijo Buchner que la materia no existe sin una fuerza, significa decir que la materia es energía sólida Einstein, y viceversa. Y que los poderes psíquicos son una energía resultantes de cierta actividad física, sin lugar a dudas).
No obstante este punto, Fromm aclara que la intención de Freud era comprender las pasiones humanas, que estaban hasta aquella época en manos de los filósofos, dramaturgos y novelistas. Así, para llevar esta preocupación al campo de la Psicología y la Neurología, Freud establece que el único fenómeno psicosomático real es la sexualidad. Así, si Freud determinaba que le origen de las pulsiones era la sexualidad, esto determinaría definitivamente que la sexualidad es la fuerza psíquica.
Pero a juicio de Fromm fue Jung quien se desligó de este punto de vista y aportó a la teoría de Freud algo valioso. Si bien hasta aquí el libro no alcanza a cuestionar seriamente a Freud, Fromm descubre un punto débil que explota en Freud y éste es su indudable actitud burguesa, autoritaria y patriarcal, pues en el medio y la época de Freud la igualdad entre mujeres y hombres era impensable. Aquí sí Fromm puede afirmar su crítica con razón, pues hasta hoy en día en español varios psicólogos y libros de psicología para nombrar al género humano, utilizan discriminatoriamente el vocablo masculino hombres, cuando lo correcto es decir seres humanos.
Así Fromm hace pública una carta de Freud a Mill, en la cual cuando el segundo habló de la igualdad de hombres y mujeres, Freud sólo afirmó “Mill está simplemente loco”, lo que significa que lo afirmado es impensable. Fromm prosigue afirmando que Freud con su actitud burguesa no critica a la sociedad en forma radical, y no tiene un efecto político más radical, pues la meta de Freud era el control de las pulsines instintivas. Para esto Freud quería fortalecer el Yo y el Superyo. Dicho en palabras de Adler y Jung, los instintos sexuales sometidos a la voluntad de poderío.
Así, sin lugar a dudas la palabra central es control, y control significa mantener subyugado aquellos que es peligroso (Esto sólo demostraría que la actitud teórica de Freud es un reflejo de su vida amorosa). Fromm asesta otro golpe a Freud cuando pinta, según sus palabras, con una imagen grotesca a las mujeres a las que llama narcisistas, incapaces de amar y sexualmente frías. Aunque se debe aclarar que la mujer burguesa alemana era bastante fría en esa época, clase con la cual trataba Freud y que además esto obedecía a la propia voluntad de poder de esa clase. Pero el libro con sentido común se desvía de la crítica hacia los descubrimientos científicos de Freud.
Así Fromm dice que si entendemos que por método científico concebimos que la razón tiene el poder de librarse de prejuicios subjetivos y observando detalladamente los hechos, formular hipótesis, que revisadas nos descubren nuevos hechos, ciertamente Freud fue un científico. Así, alaba el descubrimiento del inconsciente como parte medular del siste-ma psicológico. Pero, y he aquí lo interesante de este libro, Fromm establece algo realmente importante y esto es que Freud descubrió la diferencia y discrepancia que existe entre el pensar y el ser, pues Freud descubrió (al igual que Asanga -300 A.C.-) que lo que pensamos no es idéntico a lo que somos, mientras que antes el pensar y el ser se superponían.
Hasta Freud se podía decir que ser sincero era simplemente decir lo que uno creía pero después de esto lo que uno dice no necesariamente es lo que uno es y siente. Esto manifiesta un conflicto entre lo que se piensa (Verdad) y el ser (Realidad). Luego Fromm enumera los aportes freudianos tales como el complejo de Edipo, transferencias, interpretaciones de sueños y otros temas que ya hemos analizado en diferentes libros.


Del Libro de Psicología
Fernando Estévez Griego Ph. D.
Trabajo para la P.W. University

El Hormigatrón, Oleo 1996
Contrë Miro, Holografia Catalunya, España 1997