Obra de Teatro

MAITREYA
De Fernando Estévez Griego

ACTO 7

El Santón de Almohadid

 

La lejanía aparente del lago de Jailos concordaba con el espacio sin prisa del cielo en que transitaban las estrellas su vuelta de dos lunas. Más allá del horizonte, donde la vista no puede curvarse, y se hace inútil, el odio llega a escuchar las palabras del Bodhisatva y el Profeta. Caminaban Maitreya y Almustafá a la sombra de los cedros de Enjil, cuando el santo de Almohadid los tocó en la espalda.
 
Santo de Almohadid: Yo soy Pietro, el Santo Almohadid, y he venido a vosotros hombres de rectitud y sabiduría, para demandaos, no vuestras palabras, sino vuestros actos. Se dice de vosotros muchas cosas, más no quiero yo palabras hermosas, pues todo he hecho por tener la gloria del Señor y a él debo mi vida.
Almustafá miró a Maitreya, quien preguntó: -¿Es Dios a quien buscas Santón?
Santo de Almohadid: Sí señor, con él he hablado a solas más verlo quiero, os declaro mi deseo.
Mas Almustafá sólo atinó a reposar en un peñasco, cercano a un cedro.
Maitreya, el Boddhisatva, sin embargo dijo: -Escucha, hombre de mucha fe, aquel que viene caminando por el sendero de enfrente es Dios, pregúntale a él por tus días, y ve en él nuestras obras, mas recuerda que sólo importan las vuestras, Santón.
Dios caminó hacia el santo de Almohadid y le preguntó: -Yo soy Dios ¿me estabas buscando?
Santo de Almohadid: Toda la vida señor, en sueños, en oraciones, en visiones te he visitado y amado, por ti a todo he renunciado, y temiéndote te he respetado, a ti he dedicado mi vida. Y ahora, ya entrado en años, quisiera ir a tu morada para vivir contigo la gloria eterna.
Dios: De nada han servido tus renuncias, tus oraciones, tu temor a mí, más vale el amor de cualquier forma, aun de la más vil que hay entre cualquiera de los seres. De nada sirvió que me buscaras pues estaba en todas partes, incluso en aquellas prostitutas que torturaste y en los ladrones que no cobijaste en tu monasterio, de nada sirvió que no tuvieras mujer y hayas dejado los placeres de la vida, porque sólo los has querido canjear por placeres espirituales que me demandas en tu búsqueda insaciable de gloria eterna. ¿Tú creíste vanamente que por tus renuncias podía comprar la eternidad y toda la gloria del universo? Hombre, de nada te ha servido tu vida más que para vivirla y, aún así, morirás.
Santo de Almohadid: ¿Pero, no merezco yo el Paraíso?
Dios: Sí, y por eso has vivido, la Tierra era el Paraíso y la vida su lenguaje, mas no quisiste aprenderlo. ...
 


El Templo de la sabiduría
 
 
Pasando la montaña de Imano en el Gran Templo de la Sabiduría.
La orilla del lago se extendía sin sentido ante los ojos, que miraban el paso inquieto de Maitreya y Zaratustra.
 
Aura Mazda se asemejaba al Sol, y las palabras de Maitreya era su viento. Zaratustra (El Viejo Camello) preguntó:
¿Cuál es el sentido de la vida?
 
Maitreya: El sentido de la vida es sentirla. No hay otra posibilidad que vivirla, mas recuerda por si acaso que la vida no tiene un porqué más que el existir, es el sentimiento lo único que nos hace sentir vivos.
La Razón es el juego de la Mente y el sentimiento es su resultado quien juega a la razón por la razón misma, se olvida de que el sentimiento es el fin anhelado y ella tan sólo un medio. Si eres feliz irracionalmente celébralo, porque la vida es lo irracional también. 

ENTREACTO 7
 
DANZA

El Hormigatrón, Oleo 1996
Contrë Miro, Holografia Catalunya, España 1997