Del libro ARQUETIPOS E INCONSCIENTE COLECTIVO
de Carl Gustav Jung

por Fernando Estévez Griego Ph. D.


El arquetipo fue definido por Jung como elemento psíquico estructural y por lo tanto como factor de vital importancia para la economía intra e interpsíquica. Representa, o bien personifica, ciertos datos instintivos del alma primitiva que está situada en las raíces de la conciencia individual. Si bien en este libro Jung aclara apenas comenzado que la hipótesis de un inconsciente colectivo es uno de esos conceptos que pueden producir cierto rechazo o bien un choque intelectual para el común de la gente, es ya por hoy un concepto corriente.
Analizando el concepto antiguo de Carus y Von Hartmann, llega al concepto freudiano de lo inconsciente como un punto de reunión de los contenidos olvidados y reprimidos. Pero Jung ve que hasta el mismo Freud ya había descubierto un carácter arcaico mitológico de lo inconsciente. Así Jung afirma que el inconsciente individual como tal es una parte superficial del inconsciente colectivo. Este Inconsciente Colectivo es, en la visión jungiana Universal de carácter cun grano salis, por lo cual está en todas partes y en todos los individuos.
Esto equivale a decir que está en todos los seres humanos y por lo tanto es suprapersonal. Los contenidos de lo inconsciente personal o individual son los llamados complejos de carga afectiva, mientras que los contenidos del inconsciente colectivo son los arquetipos. Partiendo del concepto arquetípico de Filón de Alejandría hasta las doctrinas tribales que desembocan en la doctrina secreta, Jung encuentra en esta última una expresión típica de la transmisión de contenidos colectivos procedentes del inconsciente.
Si bien la doctrina secreta es una expresión de los arquetipos, también lo son el mito y la leyenda. Ahora, un arquetipo es un concepto que se aplica a representaciones colectivas que no han tenido una elaboración conciente, siendo un dato psíquico inmediato. Pero indudablemente las leyendas han sido distorsionadas a lo largo del tiempo por quienes interesadamente las transmitieron. La manifestación inmediata es como en los sueños o visiones, ingenua y semejante al mito. El Arquetipo es un contenido inconsciente que al conciencializarse cambia con cada conciencia individual donde surge.
El ser humano primitivo no busca una explicación objetiva de todo lo que percibe, sino sí por necesidad o por lo que puede clasificarse como impulso inconsciente éste asimila psíquicamente todas las experiencias sensoriales. Así, con la salida del sol como hecho de la naturaleza, al ser humano no le basta con esta observación sino que esto es a la vez un acontecer psíquico, por lo cual debe representar el destino de un dios o héroe, el cual en realidad no vive más que en el alma de un hombre.
Así los procesos naturales son convertidos en mitos (verano, primavera, lluvias, etcétera) Se crea una proyección de las expresiones simbólicas del inconsciente drama del alma, cuando su aprehensión se hace posible gracias a que se refleja en sucesos naturales, proyectándose. Esta proyección es tan fuerte que culturalmente se necesitó varios siglos para que se separara del objeto exterior. Jung trabaja así sobre los conceptos de los arquetipos y del ánima haciendo referencia a si antes de Fechner y Wundt, que establecieron una psicología empírica, lejos de la teoría filosófica, dice que la Psicofísica de Fechner dio como resultado una psicotécnica y un punto de vista a favor de la fenomenología.
Jung estima que hasta Freud, que descubrió los fenómenos complejos de la neurosis, no logró apartarse de ciertos conceptos fisiológicos haciendo depender sus afirmaciones e investigaciones de la fisiología de los instintos.
Así resalta la labor de William James y Flournoy para comprender que una perturbación se puede comprender dentro del todo de la psique humana. Jung defiende el concepto de ánima, negando a ésta un carácter teórico y mitológico y afirmando que corresponde empíricamente a un grupo de fenómenos análogos y afines. El concepto del arquetipo de la madre se puede encontrar en la gran madre o e la historia de la religión, donde existe el mito de la diosa madre.
Platón dijo que la idea es preexistente a toda fenomenalidad. Jung se vale de esto para asociar el concepto de idea al de arquetipo. Así llega al complejo materno del hijo, que difiere del de la hija, pues en un hijo puede producir homosexualidad o donjuanismo y, a veces, impotencia. En la homosexualidad se adhiere a la madre, mientras que en el donjuanismo se busca en todas las mujeres, a la madre. En la hija, el complejo materno provoca una hipertrofia o una atrofia.
Sobre este punto, y de todo el libro, quiero rescatar una afirmación de Jung, que me parece evidente y de real importancia y es que cuando, por ejemplo, el Ero se desarrolla sólo como relación materna esto se debe a que el Eros es inconsciente. Y un Eros inconsciente te manifiesta siempre como poder. Esta afirmación se basa en que la experiencia demuestra que donde falta el amor el poder ocupa el lugar vacío. Al complejo de madre le ofrece resistencia la defensa contra la madre que tendría como lema “cualquier cosa con tal de que no sea como mi madre”.
La naturaleza de lo psíquico es abordado desde los datos históricos sobre lo inconsciente. Así, Jung llega a exponer que hasta el siglo XVII la historia de la psicología era básicamente un registro de doctrinas del alma. Y aún hoy se le ha dado un sentido empírico, puro. Incluso los defensores del punto de vista antiguo nunca pensaron tan siquiera que sus doctrinas no son más que fenómenos psíquicas. Es evidente que Christian August Wolf (1679-1754) fue el primero que habló de una psicología experimental o empírica para dotar de nuevas bases a esta ciencia pues debía sustraerse al criterio de verdad de la filosofía. Así, la psicología debía renunciar al argumento filosófico y establecer la experiencia en su lugar, para convertir la psicología en una ciencia natural.
Pero aún hoy podemos ver una parte de la psicología bajo el dominio de la filosofía racional o especulativa. Así la psicología a principio del siglo tomaba asilo en las facultades de filosofía y/o medicina (psicología médica). La psicología seguía buscando su independencia como ciencia natural. El instinto y la voluntad es analizado por Jung partiendo de la teoría freudiana de que los instintos están ligados a necesidades de ciertas glándulas, y que en la esfera psíquica la voluntad actúa sobre la función como una energía que puede superar a otra o influirla, cambiándola de esencia.
La voluntad equivale para Jung a una cantidad de energía limitada que está libre, a disposición de la conciencia. En mi opinión general, la voluntad es la energía que alimenta el deseo de poder del ser humano y puede, como dice Jung, tener una cantidad de la libido. Pero aunque éste plantea una libido diferente de la freudiana pienso, en lo personal, que es un desprendimiento natural de la libido freudiana.

Del Libro de Psicología
Fernando Estévez Griego Ph. D.
Trabajo para la W.P: University

El Hormigatrón, Oleo 1996
Contrë Miro, Holografia Catalunya, España 1997